“The Chosen” también puede ser el camino

 


Estoy viendo esta serie y voy en la tercera temporada. No hay capítulo que no me conmueva. Es tan hermoso ver a un Jesús muy humano, realista, juguetón, con características de una persona real y auténtica que no se hace ver como un santo misterioso, sino como alguien que ha caminado entre nosotros como una persona especial.

No es algo del otro mundo reconocer que existen los valores universales, pero ahora puedo reconocer que Jesús es la máxima representación de estos en la historia más conocida del universo.

De esta serie, lo que voy aprendiendo o retomando, es que Dios nos ama, pero nos ama aún más cuando reconocemos nuestros errores y buscamos el arrepentimiento. Porque es de humanos equivocarse y retomar el camino del bien, del amor y la humildad. Es de humanos sentir enojo o frustración cuando algo no ocurre como lo deseamos, aun cuando hemos hecho lo mejor en los aspectos posibles.

Me parece tan impactante y aterrizado cómo en la serie se reflejan las dudas que siempre hemos tenido, por ejemplo “si Dios quisiera, ya lo hubiera hecho ¿por qué no lo hace?”. El otro día que fui a la iglesia vi brevemente un texto que decía que siempre tenemos prisa y apuramos a Dios a que nos responda, como si el tiempo propio fuera el único y perfecto, olvidando que Dios hace sus obras cuando es el momento adecuado, no cuando nos conviene porque así lo creemos.

Dios nos da lo que nos toca cuando nos toca, cuando debemos sentirlo, cuando nuestra fe es grande y profunda, cuando no lo ponemos a prueba, cuando lo chantajeamos, sino cuando Él sabe que es correcto.

En la serie ha habido ocasiones en las que hasta los mismos apóstoles tienen dudas sobre su realidad, sobre su propia fe y la elección que hizo Jesús para que ellos lo siguieran. Eso me recuerda a que no siempre conocemos el propósito de nuestra vida y tal situación nos hace sentir en apuros porque queremos la respuesta ya. Yo creo que no hay que olvidar que Dios nos tiene una misión y que dentro de nuestra vida iremos conociéndola. Hay personas que lo saben desde la infancia y otras que lo llegan a saber en la vejez, pero nunca nos vamos de esta tierra sin haber hecho una obra de amor, por más mínima que sea para nosotros, pues para alguien más puede ser un gesto de humanidad que no había sentido y eso, a Dios lo complace.

Sé que ha valido la pena ver esta serie porque, sin quererlo, inicié viéndola como una serie más de la historia de Jesús y a veces así es como llegan las mejores cosas a nuestra vida; sin querer.

En este tiempo he conocido mejor la historia de Jesús junto a sus discípulos y me he dado el espacio de buscar más información para comprender, he leído fragmentos de la Biblia para recapitular la esencia de la serie que, además, no solo cuenta la historia de Jesús, sino también la conversión de sus seguidores principales que murieron por Él. ¿Alguna vez has leído cómo murieron los apóstoles? Algunos desollados vivos, otros decapitados, crucificados, arrojados desde las alturas, apuñalados, partidos o azotados hasta la muerte. Todo por un mensaje de amor.

Me dolió saber más, pero me nutrió el alma sentir que un breve ejército de apóstoles, a partir de Juan el Bautista, lograron labrar el camino más doloroso para que, cuando llegue nuestro tiempo, las puertas del cielo estén disponibles para ingresar al banquete junto a Él.

Recientemente en mi vida cotidiana he visto algunas señales sobre el arrepentimiento, mostrándome que nunca es tarde para volver a empezar. Esta vez sé que quiero empezar renovando mi fe, porque quiero estar en paz y dejar que Dios entre en mi corazón y llene con su amor lo que en el mundo terrenal suele carecer.

Los detalles están ahí, en el amor, la amabilidad y la compasión, pues la vida digna no se trata de hacer más que los otros para enaltecernos, sino que, la vida misma es una magnífica creación que debemos adorar, tanto la propia como la de la gente que le da sentido a nuestra historia.

A ustedes como lectores les hago la invitación, sean creyentes o no, cristianos, católicos, judíos, budistas, panteístas, mormones, de cualquier religión o filosofía; sigan a sus corazones con las señales para hacer el bien. Hoy yo escribo esto porque una serie tocó mi corazón y me ha devuelto las creencias que alguna vez perdí y que deseo no volver a extraviar, esperando que también estas palabras les resuenen y busquen el camino que les dé paz para compartirlo con el mundo entero.

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