Podemos ir. Parece que será muy lejos. Me da un poco de miedo, como siempre y como todo lo nuevo. Pero quiero ir. Aunque sea podemos ir despacio para ver cada paisaje. De la nada me empieza a doler la cadera cuando camino rápido.
Espérate tantito. Das unos pasos muy largos y luego tienes que pararte para que te alcance. Ninguna persona va al mismo ritmo incluso cuando tratamos de ir al paso de los demás. El corazón va diferente, respiras más hondo o normal o poquito. No quiero ir a tu ritmo. Yo me canso.
Me gusta caminar, pero me gusta más que en el trayecto haya al menos unas papitas para ir comiendo o una buena plática, a pesar de que no siempre se me hace fácil hacer algo más mientras camino porque necesito poner atención. Me da pena que me atropellen y luego salga en las noticias con un título de "La juventud ya no pone atención: la atropellan porque no escuchó el claxon mientras traía audífonos". Me da pena morir o accidentarme en algo así. Se me hace medio ridículo.
Tengo un desmadrito en mi cabeza que hasta a mí me cuesta entender y me parece algo bien pendejo cuando alguien me pregunta ciertas cosas que pasan por mi mente cuando no me atrevo a hacer algo que no tiene "dificultad". Ni yo le he agarrado el hilo a este asunto.
Pero me tienes que decir si vamos a ir o no, porque ahora que ya quiero ir y que me estoy imaginando todo lo que habrá en el camino ya vi que te dio güeva salir. Ponte al menos las chanclas y vámonos. Ya sé que te castra que me ponga a inventar escenarios que posiblemente no van a pasar en el transcurso del día, pero de la nada se me acercó ese pensamiento. A mí también me caga.
Conozco una nueva cafetería en el centro... Nunca he ido, pero ya sé dónde está. Quiero ir ahí contigo. Pero me da pena, pero si voy acompañada de ti no creo que me de tanta pena. Es que todavía no me acostumbro a hacer las cosas nuevas yo solita, por eso quiero ir contigo. Me gusta cuando vamos a nuevos lugares porque adquieren un significado para mí. Ojalá que para ti también sea algo especial. Además, el doctor ya me dijo que puedo volver a tomar café, aunque sea un poquito. De verdad que sí quiero café.
Los días a veces se pasan tan lento, otros días pasan muy rápido y en otros días aumentan mis ganas de comerme al mundo. Pero me quedo en casa; en la habitación, en la cama y no hago nada. No hay nada fuera de lo común. Hoy tengo ganas de salir. Quiero aprovecharlo porque no sé cuánto tiempo me va a durar esta energía que de repente se prende. Está bien raro.
¿Vamos?

Comentarios
Publicar un comentario