Me gusta pensar que las cosas mejoran y que con el tiempo la vida deja de doler, o que al menos el dolor disminuye.
Últimamente me cuestiono mis capacidades y atrevimientos. No dejo de replantear la idea. El deseo de querer desaparecer es como un fantasma que no se ve, pero sabes que está ahí, oculto, tal vez, tras la cortina o debajo de la cama y sabes que ese fantasma se abalanzará sobre ti cuando menos lo esperes. Y no importa si eres fuerte o no, cuando no lo esperas lo más probable es que pierdas.
Casi a diario me pregunto cómo se sentirá elevarse con el desprendimiento entre el cuerpo y el alma; escabullirse de la vida y acribillar a mi propio ser. No debería de pensarlo tan seguido, porque entre más lo pienso más quiero hacerlo. Tengo tantas ideas, demasiadas maneras, puntos de reacción y decisiones que se pueden avecinar después de un pequeño salto.
¿Cómo puedo lidiar con una mente que al mismo tiempo es una mazmorra, una casa del terror? ¿Qué puedo decirle a esos pensamientos, además de tratar de silenciarlos? ¿Por qué tengo tantas ideas y opciones? ¿No se supone que debo disfrutar la vida en lugar de planear mi muerte?
De verdad es tan complicado estar ahí adentro con una villana que se ve igual que yo. Es inquietante ver la cantidad de horrores que pasan dentro de la mente y no saber cómo expresarlo. Suelo ser muy insistente con esas imágenes tormentosas que van una tras otra acumulándose en un lugar donde ya no hay vacío, mientras que por fuera doy afirmaciones y sonrisas que honestamente sé que no son falsas.
Me gusta pensar que las cosas mejoran y que con el tiempo la vida deja de doler... Lo interesante es que mi vida se está acomodando y han llegado a mí una gran cantidad de cosas buenas y a pesar de eso mis planes no cambian. Quiero huir de la vida. Quiero apagar la luz y que ya no se escuche nada. Quiero dejar de sentir ese dolor de espalda, el ardor en el estómago, la pesadez en el cuello.
Sueño con cerrar los ojos y ya no abrirlos, que las labores se detengan y que cada suspiro se termine. Anhelo esa nula existencia que sólo permanezca real en la historia de quienes me han conocido, un disparo que detenga la respiración; la vida.
Eso espero... Y tengo miedo de esperarlo.
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