PARA ARELY (de 5 años)




Tuve un sueño y desperté con una nostalgia que me invadía hasta las células.

En la historia creada mientras dormía, soñé que fui a dónde hice el kínder y todo había cambiado. Yo iba acompañada de unas personas, entre ellas, una mujer joven que llevaba a su niña a un festival en ese jardín. Aproveché la ocasión y me puse a contar las cosas que viví en esa escuelita.

Les contaba que había un niño que me pegaba nada más porque sí. Yo le tenía muchísimo miedo y deseaba jamás volver a verlo. Con el paso de los años me lo volví a encontrar en secundaria y preparatoria, pero afortunadamente ya no se me acercó, creo que ahora él me tenía miedo, como si sintiera que me iba a vengar.

Hablé de muchas cosas, así todo tal cual como lo viví. Recordaba que había una niña que me decía que yo comía muy chistoso porque siempre paraba la trompita, como si fuera a dar beso.

Después de contarles esas cosas, entré a una habitación y encontré un ropero. Ahí había un montón de recuerdos míos de cuando estaba chiquita. Materiales, cuadernos, dibujos, fotos que cuando las veía empezaban a cobrar vida.

Mientras más veía las cosas sentía algo dentro de mi corazón que me gritaba por salir. Ver esa Arely de cinco años que era muy feliz, pero me ponía triste saber la vida que yo le di a esa niña con todas las cosas que tuve que vivir porque algunas de esas cosas aún me siguen dando miedo.

También había libros de superación que mi mamá leía en aquel tiempo y eso me hizo pensar que mi mamá no acostumbra leer, no es algo que le guste hacer. Pero leía esos libros porque ella buscaba nutrirme con sus palabras a través de su aprendizaje por la vida. Mi mamá siempre me habló de mi valor desde que yo era muy pequeña.

Sacaba más cosas del ropero y veía mis vestidos bien lindos de color amarillo (que es mi color favorito actualmente) y lloraba mucho, pero no quería que me vieran. Desconocía cual era el sentimiento exacto que me hacía llorar. Siempre he dicho que no quiero ser madre, pero en ese sueño, hubo un momento en que cómo desee tener una hija para cuidarla y protegerla, amarla y vestirla bien lindo.

Había una foto que se convirtió en un vídeo y era yo haciendo recortes de tela. Cuando vi eso cómo me daban ganas de abrazarme y agradecerme por haber sido tan fuerte aun con una edad tan joven. Qué orgullo siento por la mujer en que me he convertido. Si le pudiera contar a esa nena todo lo maravilloso que viviríamos cuando creciéramos, no me iba a creer todas las aventuras que tendría por decirle.

Nadie tiene una vida perfecta. Sé que he vivido la vida de la mejor manera posible con las herramientas que tengo, a pesar todas las cosas que tuve que atravesar y que a veces me siguen doliendo esas heridas. Ahora, después de mucho trabajo interno y una búsqueda de bienestar emocional, puedo asegurarle a esa nena que estamos bien, estamos tranquilas.

Tengo la confianza de que en el futuro, esta versión que escribe todo esto sabrá que seguimos creciendo y nos expandimos hacia horizontes maravillosos que aun nuestros ojos no lo pueden creer. Allá vamos, seguras de todo.

- Arely ♥

Comentarios