El último día te miré tanto. Toqué las líneas y curvas de tu rostro. Te amé con la mirada y te besé demasiado que ni siquiera yo podía creerlo.
Una sublime cantidad de amor entregado en un solo instante, como si la vida me hubiese avisado que sería la última vez.
Qué día. Desde ahí supe que estabas profundamente recostado en mi corazón; un latido que sangraba de dolor por haberte perdido...
ARELY

Comentarios
Publicar un comentario