INVIERNO


¿Qué hora es y hacia dónde vamos? ¿Sueñas las mismas cosas cuando duermes ahora que cuando eras más joven? ¿Tu camino es rojo o azul? ¿Izquierda o derecha? Tal vez es un camino recto. Quizá en ese camino hay flores, árboles, rocas o algo a lo que le tengas miedo. Llegaste hasta aquí y a veces no sabes ni cómo se movieron las cartas, no sabes cómo se resolvió el juego. Pero avanzas y yo estoy contigo.

En aquella infancia, yo tomaba tu mano al salir de nuestro hogar. Todo te inquietaba y cuestionabas cada objeto. Tu voz era aguda y suave. Caminábamos por los parques y llegabas a casa a dormir tranquilamente después de haber correteado a todas las palomas que veías. Luego, preparaba la cena y te despertaba con mucho cuidado y te invitaba a rezar antes de comer los últimos alimentos del día.

Ya has crecido. Sé que a veces te da pena que salga a darte un beso en la mejilla antes de que te vayas. Pero aún así lo hago, porque sé que pronto no podré hacerlo. También trato de que recuerdes aquellas meriendas cuando volvías de la escuela, las idas al cine, a la casa de tus abuelos, las cicatrices en tus rodillas y cuando me acompañabas a la iglesia cada domingo.

Nos ha alcanzado el invierno, pasamos un otoño muy cálido a pesar de todo. No importó mucho que ya no pudiera andar por ahí contigo; nuestra rutina de recorrer la ciudad se convirtió en pasear por el patio de la casa que ahora se ha convertido en mi nuevo hogar, junto a personas que están igual que yo. Gente que vive su invierno, a veces tibio y a veces congelado; personas que no saben ni cómo llegaron ahí.

Yo sí sé cómo llegué. Esa es una de las cosas que no he olvidado. Cuando tu padre murió supe que me quedaría sola en la casa en donde creció nuestra familia, así que te sugerí que me trajeras aquí. Tu padre se fue muy rápido. Solo se quedó dormido y nunca despertó para desayunar. Se fue muy pronto.

Algunas veces siento que me sofoca la soledad; prendo la tele o le pido a alguien que encienda la radio a las 7 p.m. para sentirme más acompañada. La hora de las baladas me hace sentir calientito el corazón. Me acuerdo de mi querido esposo, de las veces que bailábamos en la cocina. ¿Cómo podría olvidarlo? Es de los recuerdos más lindos que tengo después de tu nacimiento.

Sí, sé cómo llegué aquí pero lamento mucho no recordar cuánto tiempo ha pasado después de ese día. Lamento no recordar tu nombre completo o tan siquiera el mío. A pesar de eso, lo entiendo todo. Crecí al igual que todo el mundo crece; mis manos ya no son iguales, no tengo la misma fuerza en la voz ni en las piernas, mucho menos en la espalda. Pero siempre tengo en la mente que soy tu madre y eso me hace sentir feliz.

Últimamente siento un dolor en el pecho. El geriatra platica conmigo de vez en cuando y me aconseja que me relaje y no me preocupe por todo lo que vendrá, pero creo que no puedo. Me asusta el hecho de tener que dejar algunas cosas inconclusas. Ya no pudimos ir de viaje en tu nueva camioneta y tampoco fuimos a acampar como siempre lo habíamos querido. Pero creo que está bien. Y es lo mismo que te dije, no sabemos cómo pasan las cosas pero hoy estamos aquí y es lo importante.

Nuestro presente es valioso. Todas esas lágrimas que brotaron ya se han quedado atrás a pesar de que de vez en cuando vuelven a salir. Ya vendrán planes para el futuro, pero, no te olvides de vivir en el aquí y ahora. Solo lo tienes una vez.

Yo me tengo que ir en un rato pero tú te quedas. Tú vas a permanecer aquí más tiempo. Aprovecha todo el amor que te brinda la vida, aprende de tus errores y acepta que no puedes cargar con todo el mundo. Has venido a esta vida a construirte, no te distraigas. Recuerda los cuatro acuerdos que alguna vez te regalé cuando te graduaste de la universidad: no te tomes nada personal, has siempre lo mejor que puedas, no hagas suposiciones y sé impecable con tus palabras.

Recuerda que siempre serás mi bebé. Siempre serás mi alegría. Recuérdame con todo el amor que te di y mantenme siempre en tu corazón, porque desde antes de conocerte y después de haberte compartido el resto de mi vida, mamá te ama y te desea una estancia en la tierra en la que puedas dejar lo mejor de ti.

Comentarios