SOL

 No había pasado mucho tiempo aún porque mi corazón seguía desgarrándose. Su olor aún estaba impregnado hasta en el paraguas e incluso el rojo resplandor de su piel brillaba por el espejo.

Salí para estirarme un poco después de tantos días escondida en la habitación. Un ir y venir de imágenes atravesaron mi mente. Parecía que el tiempo no había transcurrido. Mis ojos seguían hinchados por tanto llorar pero mis ganas de enfrentar la realidad no podían hacerme volver a la cama.

El mirador del mundo se veía hermoso. Esos rayos del sol me recordaban a su esencia. Las olas del inmenso mar se asemejaban al sonido de su risa tan escandalosa, esas carcajadas que no podré olvidar. ¿Cómo podría borrar de mi ser todos los momentos en su compañía?

Mi historia está hecha con partes de su presencia, el pasado no puede eliminarse con un solo deseo. Es una bengala difícil de apagar pero es imposible vivir en la penuria para siempre.

Ahora los rayos del sol me recuerdan a su alma, pero es seguro que con el tiempo aprenderé a sanar y renaceré como el ave fénix. Voy a reponerme de las cenizas y desde lo lejos verá mi propia luz.

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