Yo aprendo de mi. Me conozco hoy y mañana soy un ser extraño. No soy aquella que ví en el primer reflejo del día.
Yo observo mi rostro, mis rodillas y mis manos que a veces sangran cuando lloro sin soltar ni una lágrima.
Yo soy el ahora y mañana seré un nuevo presente, como un nuevo modelo de reloj que avanza hasta que su engranaje se avería.
Yo tengo alma, tengo un corazón que late y un sentimiento que duele. Revivo mis promesas fallidas cuando no tengo nada que lamentar.
Yo vivo de forma inestable. En este momento pienso que sí, y en un rato más me negaré a todo.
Yo soy un ser, soy algo que a veces no está aunque tus ojos lo vean. Soy el silencio que odias cuando necesitas una respuesta.
Yo siento mi vulnerabilidad y mi escencia como humano. Siento mis miedos y también siento mis cajas abiertas a la locura.
Yo soy quien guarda en un cajón todo lo que siente. Tengo pánico de amar y conocer las distintas formas del amor.
Yo creo en la nada y la nada es todo lo que hay cuando me preguntan por ti. Yo atestiguo mi amor invisible e irreconocible.
Yo amo y odio. Me encanta lo que va a suceder y odio lo que desconozco en el desenlace romántico entre tú y yo.
Yo quiero la libertad eterna de estar juntos y rechazo el compromiso de solo mirar a un punto cuando hay manchas más interesantes. La libertad soy yo.
Yo acostumbro huir y volver al problema inicial. Me aterra quedarme en el mismo sitio para ver lo que pasa.
Yo soy insegura. Yo me quedo en mi círculo porque temo entrar a un cuadrado. Me da miedo intentar ser otro color.
Yo me miro con curiosidad y cautela cada vez que siento que ya no quiero estar aquí y me pregunto si puedes comprender lo que hay detrás de esta ropa.
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