Nombre

Por poco y escribo tu nombre. Estás en todas partes ahora que intento sanar. También veo tu silueta en las calles y pienso que eres tú y me quedo inmóvil hasta analizarlo bien.

Me parece muy curiosa la forma en que bromea el cerebro y el corazón. Qué extraño proceso es la superación de un hecho y qué turbio es el camino que hay que recorrer para sentir un poco de alivio.

Y creo que también es interesante cómo yo misma me hago trampa y echo abajo el gran pequeño proceso que ya tenía al intentar dejarte ir. Desde el fondo de mi corazón, sé que estoy confundida. A veces tendemos a vivir con los recuerdos y nos aferramos a algo que está en constante cambio y en plena evolución.

En este proceso se han ido perdiendo las breves huellas de tus manos, de tu voz. He ido a comer y a pasear por lugares que siempre quise compartir contigo. Volteo a ver a mis antiguas amistades y se ven tan diferentes desde este punto de mi vida. Vuelvo a mirar cada parte de la historia que construimos de manera frágil y solo trato de comprender que estábamos intentando algo que no tenía un destino fijo.

He aprendido a conocer mis miedos, a saber porqué tiendo a quedarme en donde no quiero estar, o vivir lo que otras personas quieren que viva, o ver con ojos ajenos, pues siento que existo, pero no existo. Conozco cada debilidad y hay otras que no acepto. Hoy acepto que tengo miedo. Pero no tengo miedo por mí, sino por ti. Y parecería muy difícil explicarlo. La dependencia es muy fuerte y muy triste a la vez. El apego también.

Es difícil soltar. Es difícil dejar de decir tu nombre en cualquier conversación o intentar sacar un tema en el que no te involucres. Es triste ver cómo fue que nos alejamos aunque quizá sabíamos que eso iba a pasar. Quiero suponer que es normal sentir esto. Este es mi proceso de duelo.

Estoy al tanto de que así como yo tengo heridas abiertas por ti, tú también tienes algo que duele por mi causa. Sé que no fui la mejor persona aunque siempre pusiste tus expectativas en mi por el cielo. Sé que tuve muchas fallas y no quisiera justificarlas; simplemente el miedo a vivir me ganó.

Por ahora sé que debo encargarme de mi mierda. Estoy consciente de que no te necesito para vivir, idealicé una vida a tu lado y ahora que todo se está yendo, me tocará crecer y aprender a vivir con todos esos planes que quería hacer contigo, pero ahora sin ti.

Comentarios